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Llueve, hace frío, huele a ti, y no puedo dormir. Cosa rara esa.

sábado, 6 de agosto de 2011

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Llueve: La lluvia me suena a ti. Su olor me atormenta y es como tu recuerdo, que llega, me empapa todo, y se marcha. Algo parecido al amor, llega, nos anega de alegría, explota miles de relámpagos a nuestro alrededor, hace que todo se torne en felicidad, y luego, nos deja mojados y ahogados.

Hace frio: Eso podría resolverse con unas sabanas y un abrigo, ¿pero el frio de la soledad? me acostumbre a que me lo quitaras tú. Cuando llovía el frio era menos a tu lado y las gotas se colaban silenciosas ente las ventanas para no despertar a mi princesa. Mas su humedad refrescaba la alcoba y hacia que tu cuerpo perfecto se uniera a mi.

Huele a ti: cierro mis ojos y tu olor se fermenta en mi mente, y es que la tierra mojada me recuerda a ti, a esos días en que quería ser el compañero perfecto, perfecto como lo es el sonido de la lluvia en el techo mientras escribo. Perfecto como bailar bajo la lluvia, simulando que es tu amor el que me baña, y que cada gota que moja mis labios es un beso tuyo.

No puedo dormir: y es que te siento conmigo, como esa vez que me besaste mientras todo era lluvia, truenos y relámpagos a nuestro alrededor. Llueve, hace frío, huele a ti, y no puedo dormir, pero se vive…

Luis Jeanny Tejeda...

Tu Olor

domingo, 16 de mayo de 2010


Tan solo con olerte me pasan tantos recuerdos por mi mente y tengo que controlarme pues todo lo que deseo es mostrarte que soy más práctica que teoría… que puedo encontrar lugares en ti que nunca pensaste que podían ser placenteros.

Me quedare en tu sur hasta que me apartes, quiero que el momento de entrar en ti sea el que tu elijas.

Mientras quiero registrar tu olor en mi memoria para poderte localizar cada vez que estés cerca y deseosa, aparecer detrás de ti sin un sonido y hacerte mia.

Quiero taparte los ojos, darte mucho placer. Quiero ver si puedes tener un orgasmo con los ojos abiertos, mirándome a los ojos, quiero ver qué leo en esos ojos en esos momentos.

Ahora deseo alejarme un poco de tu cuerpo y ver como te tocas, tu mano se mueve hacia tu pecho y jadeas de lo excitada que te pones y empiezas a acariciarte tu seno izquierdo, apretando tu pezón entre el pulgar y el índice.

Luego de un rato veo que ya no quieres acariciarte los senos, así que recorres tu cuerpo lentamente con tus dedos. Bajas por tu pelvis y comienzas acariciar suavemente el prepucio de tu clítoris.

Abres las piernas un poco para darte más terreno y acaricias tus labios mayores, hinchados y tremendamente sensibles.

Mientras mantienes el ritmo, puedo ver como brota de ti ese jugo,ese néctar que tanto me gusta y que no me dejas disfrutar.

Te vas directo a acariciar tu clítoris erecto y mueves y aprietas, luego trazas círculos a su alrededor.

Esto va Subiendo el umbral de tu orgasmo cada vez más, ya no estás jadeando, estás gimiendo veo tus piernas y tu pelvis moverse más ritmicamente.

El jugo que chorrea te moja completa mente y tus dedos resbalan. Ahora quieres que seque con mi lengua tu jugo vaginal, que te mordisque las nalgas. Y enrede mi lengua en tu ombligo, en el pliegue de tus nalgas, en tu sacro y marque círculos en tus senos y en tu espalda.

Y mientras mi lengua conoce la tuya, y voy recorriendo tu nuca con mi mano, me pides que te empiece a penetrar, estás prácticamente quieta porque las embestidas de mi miembro lentas y profundas te mantienen en equilibrio, en el aire y mis manos masajean tus senos, tus brazos, probando, acariciando.

Te estás derritiendo de placer, puedo ver tu sonrojo hasta veo cómo la punta de tu lengua recorre tus labios y tu respiración aumenta, puedo sentir como tu ¨clítoris¨ se pone duro como una roca.

Con una mano toco tus pesones que poco a poco se endurecen y con la otra levanto tus nalgas para hacer cada vez mas profundas las penetraciones de mi pene, convirtiendo tu voz en jadeos y los quejidos en placer. que se te escapa del pecho a cada arremetida que te proporciono y que de manera repentina e inesperada te hace gritar mi nombre.

Mis huevos se impactaban con tus nalgas abiertas, empapadas por los jugos que de tu vulva escurrían, produciendo un sonido que simulaba un aplauso húmedo que por momentos se espacia en repetidas ocasiones para reanudar con mas intensidad y fuerza, llegando a sentir como mi miembro te roza las paredes internas cada vez mas lubricadas, entrando y saliendo a una velocidad que va incrementando y que te causa tanto placer.

Comienzas a perder el control de tu cuerpo, intentas cerrar las piernas, me abrazas con mucha fuerza, como queriendo que me introdusca mas dentro de ti. Jadeas, gritas y clavas tus uñas en mis manos, mi espalda y sin dejar de jadear me dices -yo soy tu santa, tu puta, tu cuero y tu mujer-.

Orgullosamente Dominicano

martes, 20 de abril de 2010

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Dicen por ahí que el dominicano tiene la peculiaridad de tomar una palabra y darle múltiples significados esto es una muestra de ello.

Significados y usos de la palabra mierda

Ubicación geográfica: Váyase a la Mierda
Valor dietetico: Come Mierda
Ignorancia: No se ni Mierda
Adjetivo Calificativo: Usted es una Mierda
Compasión: Uy! no, que Mierda
Egocentrismo: Se cree la gran Mierda
Escepticismo: No le creo ni Mierda
Venganza: Volvámoslo una Mierda
Efecto Visual: No se ve ni Mierda
Efecto auditivo: Esta Mierda no se oye
Sentido del olfato: Huele a Mierda
Especulación: ¿Qué será esa Mierda?
Sorpresa: ¡¡¡Mierda!!!
Susto: se me salio la Mierda
Negación Rotunda: NI MIERDA!!!
Exceso de velocidad: Esa Mierda es rápida
Sentido del gusto: Eso me sabe a mierda
Desorden: Que mierdero
Alquimista: Todo lo que toca lo vuelve mierda
Ánimos: Apúrese con esa mierda
Expresión de alegría: Qué Mierda más buena
Impotencia: No se me paró esta Mierda

2+1 = 3

viernes, 2 de abril de 2010

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Aunque ambos eran los más irreverentes y los más atrevidos las cosas no eran tan fáciles cuando se trataba de atracción. porque lo que había entre ellos era química en estado puro! era como si un rayo atravesara a uno por la cabeza, bajara hasta el pecho, recorrieran el estómago, el sexo, las piernas, saliendo por los pies y entrara en el otro haciendo un recorrido inverso...algo les unía aunque no quisieran admitirlo.

Él iba de flor en flor, un día con una, otro día con otra, siempre mostrando interés por las chicas mayores, inteligentes y que sabían lo que querían. El de cuerpo atlético, bien parecido y una mirada que dejaba a cualquiera fuera de juego, limpia, penetrante sumamente intensa... no acostumbraba a tener problemas para conseguir lo que quería.

Ella era un par de años mayor, no excesivamente despampanante pero muy atractiva y segura de sí misma; cosa que la hacía más deseable sobre todo para él.

Ella era novia de uno de sus amigos, fue así como se conocieron, y desde un primer momento sus personalidades chocaron, pero ambos sabían en el fondo que la atracción, al menos para ellos, era evidente. Las miradas, los gestos, incluso un roce de los dedos los crispaba...aparentemente se hubieran matado y no se soportaban, pero era una manera de esconder la atracción que no querían que surgiera ante los demás.

Cada viernes solían ir a un lugar, a las afueras de la ciudad, donde se relajaban y se llenaban de energía para el largo fin de semana. Al pie de un barranco, al lado del rio por el cual corría agua muy fría, habían tres agujeros llenos de agua caliente, tres temperaturas distintas en las que se repartía la gente.

En la tercera poza estaban casi siempre las parejas. Ellos estaban allí aquella noche. Él solo, intentando refugiarse del resto, e inconscientemente intentando no alejarse de ella. Ella estaba con su novio.

Tras media hora de juegos bajo el agua su novio se cansó y se marchó a la poza más alejada con sus amigos, a echar carreras en el rio.

Quedaron ellos dos, junto con otra pareja que no se veían más que el uno al otro....Él se acercó, apenas veía su rostro pero notaba la respiración de ella, mas no dijo nada. Solo se fue acercando; y ella tampoco dijo nada, solo suspiró. Sobraban las palabras. Se colocó detrás de ella, abriendo las piernas para que se colocara en el hueco que dejó entre sus fuertes muslos. Ella sin rechistar se dejó llevar. No quería pensar.

Ella acerco su espalda al pecho de él. El desanudó la parte de arriba del pequeño bikini, que retiró y dejo a su lado, en la tierra. Las manos se movieron por los costados, ligeras, presurosas; desde la cintura al ombligo el camino de ascenso fue rápido, abarcando finalmente los pechos que se posaron en las palmas de sus manos.

Busco con los dedos los pezones ya duros a causa del roce de sus labios en el cuello. Los masajeo mientras ella apretaba su trasero contra la protuberancia que intentaba emerger del bañador.

Ella llevo la mano hacía atrás y busco el sexo erguido, ayudándolo a despojarse de la opresión de la tela. Él seguía masajeando los pechos duros por la excitación, mientras notaban el roce de la palma de la mano en su sexo hinchado.

Ella se dio la vuelta, él la ayudó cogiéndola de la cintura Con un movimiento rápido aparto el bikini y ayudo a que el pene se introdujera en su interior.

Ella al sentirlo dentro de su vagina lo cogió apretándolo con los músculos, se abrazó a los hombros fornidos de el, y dejo que él la moviera arriba y abajo. En silencio, apenas gimiendo levemente el uno en oídos del otro...

El orgasmo llego rápido. El tiempo que habían esperado y el posible peligro de ser descubiertos los excitó y les ayudo a llegar al clímax más rápidamente. Después un sencillo beso en los labios y nada de palabras de despedida.

Ella recupero su bikini y lo colocó, mientras él se alejaba tan sigiloso como llegó. A los cinco minutos volvió el novio. Ella lo besó recordando los labios suaves de su amante.

A la media hora marchaban todos a sus casas y ellos se miraban a los ojos, sin pudor, sin arrepentirse de lo ocurrido, pero sin saber si volvería a pasar, pero ninguno de los dos tenía la respuesta.

Vivir Mi Verdad

domingo, 28 de febrero de 2010



Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mi mismo.

Temía fracasar, hasta que me dí cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me dí cuenta de que de todos modos opinarían de mi.

Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.

Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.

Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.

Temí al odio, hasta que me dí cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.

Temía al rídiculo, hasta que aprendí a reírme de mi mismo.

Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.

Temía al pasado, hasta que comprendí que no podía herirme más.

Temía a la oscuridad, hasta que ví la belleza de la luz de una estrella.

Temía al cambio, hasta que ví que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más...

Voy a aprovechar el beneficio de estar solo

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Quienes sufren de soledad a veces llegan a hacer cosas increíbles para apaciguar ese sentimiento, como tener relaciones que no funcionan o actividades sin sentido. Aprender a estar solo puede mejorar la vida e incrementar tu autoestima.

Si está buscando relaciones o simplemente las mantiene porque no puede estar solo, los momentos en los que usted sí queda sin compañía pueden tornarse insoportablemente dolorosos. Y cuando se encuentra junto a alguien puede llegar a vivir instantes agridulces, porque sabe que más tarde volverá nuevamente la soledad.

Una manera de madurar emocionalmente es aprender a sufrir e incluso prosperar cuando uno se encuentra solo. El éxito está en la habilidad de encontrarse solo, lo que permitirá poder experimentar las mejores relaciones de su vida.

El éxito de aprender a vivir en soledad puede notarse en la independencia y en dejar de buscar una relación con el único objetivo de evitar estar solo. También se puede aprender a estar solo, pero no en soledad -dos situaciones muy diferentes-.

¿Cómo enfrentar el sentirse solo?


1. Detenga todas las conductas "paliativas" que lo ayudan a evitar sentirse solo.

2. Perciba sus sentimientos y sepa que son sólo eso, sentimientos.

3. Continúe suprimiendo los comportamientos que evitan la soledad.

4. Cuídese. Salga a caminar, duerma, coma algo, haga ejercicios, háblese a sí mismo.

5. No se paralice en actividades que emboten sus sentimientos.

6. Si sufre una recaída y se encuentra paralizado, simplemente vuelva hacia atrás y permítase sentir la soledad.

7. Sepa que el sentimiento es pasajero y usted emergerá más fuerte, con energía positiva.

8. Confíe en sí mismo y en su virtud de cuidarse a sí mismo.

9. Utilice este método para enfrentar otros miedos para poder vivir la vida a su antojo.

Jorge Bucay - Dos de Diogenes

lunes, 22 de febrero de 2010

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Este es un ejemplo de lo importante que es disfrutar el presente sin preocuparnos mucho por el futuro.

Dicen que Diógenes iba por las calles vestido con harapos y durmiendo en los zaguanes.
Cuentan que, una mañana, cuando estaba amodorrado todavía en el zaguán donde había pasado la noche, pasó por aquel lugar una acaudalado terrateniente.
- Buenos días - dijo el caballero.
- Buenos días - contestó Diógenes.
- He tenido una semana muy buena, así que he venido a darte esta bolsa de monedas.
Diógenes lo miró en silencio sin hacer ni un movimiento.

- Tómalas. No hay trampa. Son mías y te las doy a ti, que sé que las necesitas más que yo.
- ¿Tú tienes más?- le preguntó Diógenes.
- Claro que sí - contestó el rico- muchas más.
- ¿no te gustaría tener más de las que tienes?
- Sí, por supuesto que me gustaría.
- Entonces, guárdate estas monedas porque tú las necesitas más que yo.

Algunos cuentan que el diálogo siguió así:
- Pero tú también tienes que comer y eso requiere dinero- insistió el caballero.
- Ya tengo una moneda - y la mostró- y me bastará para un tazón de trigo para hoy por la mañana y quizá algunas naranjas.
- Estoy de acuerdo. Pero también tendrás que comer mañana... y pasado mañana... y al día siguiente. ¿De dónde sacarás el dinero mañana?
- Si tú me aseguras, sin temor a equivocarte, que viviré hasta mañana, entonces quizá tome tus monedas.